Amamos el fútbol. Nos gusta todo lo relacionado con él, desde partidos épicos con gran cantidad de goles hasta encuentros cerrados en los que la táctica predomina sobre el juego alegre y vistoso. Hay pocas cosas más emocionantes que ver una grada entera puesta en pie cantando y animando a su equipo. Porque, aunque a algunos les cueste reconocerlo, esto sigue siendo un deporte, un espectáculo, un entretenimiento que permite a las personas dejar a un lado las frustraciones de su vida diaria durante un par de horas a la semana. El problema llega cuando esas frustraciones se vuelcan en el fútbol y sus protagonistas...
Desde el replay de Scottish Cup entre Celtic y Rangers prácticamente no se habla de fútbol en Escocia. Tras uno de los derbys más calientes y con menos juego de la temporada poco se ha hablado de la victoria del Celtic (1-0), ni siquiera de las tres expulsiones del Rangers. En un principio, lo más comentado después del partido fue el encontronazo entre Neil Lennon y Ally McCoist, presente y futuro entrenador de Celtic y Rangers, respectivamente. También se comentaron los gritos racistas que una parte de la afición del Rangers profirió a los hinchas del Celtic tras la expulsión de Whittaker. Sin embargo, todo esto quedó en un segundo plano cuando se conocieron las amenazas de muerte que tanto Neil Lennon como su familia han recibido en los últimos días. Amenazas que les han obligado a tener que disponer de vigilancia 24h y a ir escoltados para realizar sus actividades cotidianas.
Deben existir pocas cosas más despreciables que amenazar de muerte a alguien, y más aún si la amenaza tiene como fundamento una cuestión deportiva. Tanto es así que Neil Lennon está pensando seriamente abandonar el Celtic al final de la presente temporada. Tiene que ser durísimo para un padre entrenador de fútbol ver cómo sus hijos tienen que esperar la llegada de los escoltas para ir al colegio o tener que estar vigilados hasta para salir a jugar. Ofertas no le van a faltar a Lennon, aunque también tengo claro que, conociendo el carácter del norirlandés, tiene que resultarle difícil dejar a un lado el sueño de volver a hacer grandes a los Bhoys por cuestiones extradeportivas. John Reid, presidente del Celtic, mencionaba esta semana a Jock Stein, el mito de la Copa de Europa del 67, para hacer que Lennon dejara a un lado las dudas sobre su continuidad y animarle a seguir al frente del banquillo de Parkhead. Confío en que Lennon siga para demostrar que el fútbol sigue estando por encima de todo esto, aunque es cierto que se ha sobrepasado un límite muy grande y que hace falta una reflexión generalizada para volver a recuperar la buena dirección. Porque, pese a todo, esto sigue siendo un deporte.

