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sábado, 22 de enero de 2011

Cuando despedir a un entrenador agrava el problema

Es una tradición que se repite año tras año en todas las competiciones. Aquellos equipos hundidos en el descenso o con expectativas muy superiores a lo que marca la clasificación no dudan en despedir a sus entrenadores y se aferran, en la mayoría de las ocasiones, a un parche que les sirva para salvar la temporada de cualquier manera. Algunas veces, los resultados son satisfactorios y el equipo alcanza el carril adecuado antes de que sea demasiado tarde. Este es el caso del Aberdeen, que desde la llegada de Craig Brown sólo ha cosechado resultados positivos y ha alejado el descenso a 8 puntos. Sin embargo, en la mayoría de los casos la destitución del entrenador no consigue solucionar los problemas del equipo e, incluso, puede agrandarlos. Esto es lo que está sucediendo esta temporada en el Hibernian.



Tras un inicio de temporada titubeante pero no preocupante, la directiva de los Hibs decidió prescindir de John Hughes tras una derrota por 2-0 ante St. Johnstone, cortando la progresión del entrenador que les hizo alcanzar los puestos europeos la pasada campaña. Tras una semana de "casting" de sustitutos, los dueños de Easter Road decidieron apostar por Colin Calderwood, ex entrenador del Forest y segundo de Chris Hughton en el Newcastle en la temporada del ascenso. Pues bien, la llegada de Caldo al banquillo de los Hibs no solo no ha supuesto una mejora en el juego y resultados del club, sino que ha metido al equipo en una dinámica negativa que le está acercando peligrosamente al descenso. Para demostrarlo solo hace falta mirar las estadísticas: desde el comienzo de la era Calderwood, Hibernian ha ganado dos de los catorce partidos disputados (uno de ellos, paradójicamente, una victoria por 0-3 en Ibrox Park ante el Rangers). Entre las derrotas se incluyen algunas tan dolorosas como las dos del derby de Edimburgo ante el Hearts y, sobre todo, la última: el 1-0 en la Scottish Cup ante el Ayr United, segundo clasificado de la Second Division.



Esta mala racha está resultando devastadora para los Hibs. Easter Road, uno de los estadios con mejor ambiente de toda la SPL, está cada día más vacío y, los pocos que quedan, dedican más tiempo a criticar al equipo y pedir la salida del entrenador que a animar a los suyos. Para colmo de males, la salida de su pilar defensivo, Sol Bamba, en el mercado de invierno rumbo a Leicester solo ha servido para agravar los problemas de un equipo que, aún así, no debería tener problemas para mantener la categoría. Sin embargo, por historia y presupuesto se debería exigir a Hibernian el finalizar, al menos, entre los 6 primeros clasificados de la liga, algo que este año parece una auténtica quimera.

domingo, 2 de enero de 2011

Derbys que animan una liga

Fin de semana atípico para ver fútbol. Tiene que ser extraño llegar a tu casa de día el 1 de Enero, dormir un par de horas, ducharte e irte a ver el partido más interesante de la temporada de tu equipo. Eso debieron hacer el pasado sábado muchos aficionados del Hearts, que afrontaban el primer (y posible único) derby de la temporada en casa de la SPL y, visto el resultado final del encuentro (1-0), mereció la pena llevarse la resaca a Tynecastle. El partido no fue especialmente vistoso en la primera mitad, en la que ambos equipos se dedicaron más a pegar que a jugar, destacando un golpe brutal de Liam Miller, que casi dejó noqueado a Ian Black y solo fue sancionado con tarjeta amarilla. Tras el descanso, buenas oportunidades para ambos equipos, como un buen disparo de Colin Nish que se marchó junto al palo izquierdo de la portería ayer defendida por Jamie McDonald por la lesión de Mariàn Kello, respondiendo a las ocasiones del Hearts. Y así hasta que, en el minuto 79, Jim Jeffries movió el banquillo y dio entrada a dos jugadores poco habituales como el lituano Novikovas y el canterano Gary Glen, sustituyendo a Callum Elliot y a un poco afortunado David Templeton. Nada más saltar al campo, una gran jugada de Novikovas por la banda izquierda era rematada fuera por Glen cuando tenía toda la portería para él y, un minuto después, otro servicio por banda del lituano era cabeceado en el segundo palo por Kevin Kyle y servía para anotar el único tanto del partido. Final, cuarta victoria consecutiva para los Jambos en los derbys e ilusión óptica al colocarse a sólo tres puntos del Celtic por el carrusel de partidos suspendidos. Mientras, los Hibs siguen en la zona baja de la tabla y podrían caer en descenso si el Hamilton ganara los dos partidos que tiene pendientes. Teniendo en cuenta los resultados, se puede afirmar con toda claridad que la directiva del Hibernian se equivocó al sustituir a John Hughes por Colin Calderwood, con el que los Hibs han perdido siete de los once partidos en los que se ha sentado en el banquillo.



Y el domingo llegó el partido de los partidos, posiblemente el mejor derby del fútbol europeo, no por juego, pero sí por emoción, pasión e importancia. Frente a frente, un Rangers que venía de ganar con facilidad al Motherwell en el Boxing Day (1-4) y un Celtic que sufrío de lo lindo para ganar en casa a St. Johnstone (2-0 con dos goles "coreanos" en el descuento). A pesar del mal juego y las dudas de los Hoops, la suspensión del partido del miércoles del Rangers y su victoria contra Motherwell (1-0) dejaba con un punto de ventaja a los de Neil Lennon, aunque con dos partidos más. El partido asemejaba, como casi siempre, a una final, fundamentalmente para un Celtic al que una derrota hubiera dejado casi sin opciones para llevarse el título. En un partido cargado de emotividad por cumplirse el 40 aniversario de la Tragedia de Ibrox (el 2 de Enero de 1971, en un Old Firm, una avalancha de espectadores al celebrar un gol dejó 66 muertos y más de 200 heridos), y por el fallecimiento de un soldado escocés en Afganistán, el encuentro cumplió las expectativas previas: poco toque y mucha intensidad. A los pocos minutos del comienzo, un testarazo de McCulloch era salvado bajo palos por Izaguirre. Pocas ocasiones más en una primera mitad en la que el Celtic fue de menos a más y acabó la primera parte dominando el juego.

Y, tras el descanso, el show de Samaras. Temporada horrible la que estaba viviendo el punta griego, habiendo perdido el puesto de titular ante Hooper y no habiendo anotado ningún gol en liga. Con un pie fuera de Parkhead, el delantero griego culminó en el minuto 62 un contra lanzada por Joe Ledley tras salvar la salida a la desesperada de McGregor y, en el minuto 69, una gran jugada suya en banda izquierda acababa en derribo dentro del área por parte de Bougherra. El mismo Samaras ejecutó la pena máxima, dejó el partido casi sentenciado y se demostraba a sí mismo que, si quiere, puede ser uno de los mejores delanteros de la SPL. Incluso dispuso el griego de una buena oportunidad para anotar un Hat-Trick, algo que no sucedía en uno de estos partidos desde 1967, pero una buena mano de McGregor evitó que, además de la victoria, los Bhoys se llevaran el goal-average. Con este resultado, el Celtic mantiene el liderato, con 4 puntos de ventaja sobre los Blues aunque con dos partidos más y demuestra que, con una plantilla más larga y completa, puede y debe plantar cara hasta el final a un Rangers que puede acabar pagando, a la larga, los efectos de una mala planificación deportiva en verano. Veremos hacia qué lado cae el título de liga, pero si Samaras quiere, la liga puede volver a teñirse de blanquiverde tres años después.


sábado, 20 de noviembre de 2010

Mixu Paatelainen: ambición por el buen fútbol

A la mayoría de vosotros no os sonará de nada el nombre de Mika Matti Petteri Paatelainen, ex delantero finlandés que desarrolló la mayor parte de su carrera a caballo entre Escocia e Inglaterra desde 1987 hasta 2005. Poco conocido porque sus números no fueron gran cosa (143 goles en 518 partidos) y porque el equipo de más nivel en el que jugó fue el Bolton Wanderers, anotando 15 goles en tres temporadas de Premier League. Una temporada en el Wolves y una pequeña aventura en el Racing Strasbourg francés fueron sus otras incursiones fuera de Escocia, donde despuntó antes de fichar por el Bolton (en el Dundee United y en el Aberdeen). En 2005, Paatelainen colgó las botas en el Saint Mirren y, con 38 años, decidió iniciar una nueva etapa en su carrera, pasando de la cancha al banquillo.



Si fue poco conocido por sus actuaciones dentro del 105x70, su inicio en los banquillos empezó en las catacumbas del fútbol escocés. Así, al cominezo de la temporada 2005/06, Mixu se trasladó a Fife para entrenar al Cowdenbeth de la Third Division. Después de una exitosa temporada, que concluyó con el ascenso de los Blue Brasil a la Second Division y con la temporada comenzada, Paatelainen rescindió su contrató y fichó por el TPS finlandés, el segundo equipo de la ciudad de Turku, al que clasificó para la extinta Copa Intertoto en su única temporada en el banquillo Tepsi. Porque, en Enero de 2008, llegó la primera gran oportunidad para Mixu, cuando tomó las riendas del banquillo de un Hibernian que sólo había ganado uno de los últimos diez partidos en la SPL. Apostando por un fútbol directo y poco elaborado, el preparador finlandés consiguió sacar del bache a los Hibs, que incluso finalizaron la temporada en el Top Six de la SPL, clasificándose para la Intertoto. En la temporada 2008/09 Paatelainen fue muy criticado tanto por los aficionados de los Hibs como por alguno de sus jugadores por sus esquemas de juego (como curiosidad, en su Twitter se autoproclamó como el inventor del sistema de juego sin centro del campo) y por su abuso en el juego del balón largo. A pesar de finalizar la temporada de nuevo en la sexta posición, Mixu e Hibernian rescindieron el contrato del entrenador de mutuo acuerdo.



Esta historia, que hasta ahora parecía común y poco interesante, da un giro de 180º cuando Mixu Paatelainen queda en paro en Junio de 2009. En lugar de volver a casa y esperar una buena oferta de trabajo, el finlandés inicio un viaje por distintos paises europeos para aumentar sus conocimientos futbolísticos. Visitó Alemania, Portugal, Bulgaria, Inglaterra y España, convirtiéndose en un enamorado del fútbol de toque desplegado por muchos equipos españoles y por el juego abierto y ofensivo alemán. Estas ideas impregnaron la mente de Mixu, que decidió que era el momento de apartarse del pelotazo y abrazar un fútbol más elaborado. Sin embargo, cuando firmó por el Kilmarnock en Junio de 2010 muchos apostaban que los Killies de Paatelainen vovlerían a abusar del balón largo, como hicieron sus Hibs. Estas sospechas se desmoronaron cuando, en el primer partido de la temporada en Ibrox Park, el Kilmarnock cayó con honor ante el vigente campeón (2-1), desplegando un fútbol alegre y vistoso que puso en aprietos al todopoderoso Rangers. Con el paso de las jornadas se confirmó que el nuevo estilo de Mixu no fue flor de un día, convirtiéndose, junto con el Celtic, en el equipo que mejor fútbol practica en toda la SPL, sin olvidar la gran diferencia de presupuesto existente entre los Hoops y los Killies.

Si por algo se está caracterizando la temporada del Kilmarnock de Paatelainen es por la irregularidad. Después de rozar el descenso, ahora se encuentra en una racha positiva de cuatro partidos sin perder, sacando 10 de los últimos 12 puntos en juego, lo que lo han situado en una cómoda séptima posición. Este sábado reciben al Rangers en Rugby Park, equipo al que nunca han ganado en casa desde la instauración del formato Premier. De todas formas, esta irregularidad de los Killies puede hacerles ser un rival complicado para los defensores del título, que visitarán Ayrside con un ojo puesto en el partido del martes ante el Manchester United en Champions League. Ya lo anunció Mixu hace una semana: "Debemos aprovechar estos buenos momentos porque seguro que vendrán días grises. Es como el tiempo en Esocia, por la mañana el día está soleado y por la tarde te encuentras con una lluvia tremenda". Veremos si el sábado sale el sol en Ayrshire.


viernes, 24 de septiembre de 2010

Anthony Stokes: la espera mereció la pena

Después de cinco jornadas de SPL, un vistazo rápido a la clasificación nos muestra que la diferencia habitual entre los dos grandes y el resto de equipos de la liga es, en lo que llevamos de temporada, absolutamente escandalosa. Los dos gigantes de Glasgow suman quince puntos, mientras que el tercer equipo en discordia ,el Hearts de Santana y Palazuelos, se sitúa siete puntos por debajo de los líderes. Sin embargo, aunque el pleno de victorias pueda parecer un paseo militar, lo cierto es que tanto Celtic como Rangers han tenido que fajarse para mantenerse en el tren de cabeza.

Un ejemplo de la dificultad de alguno de estos partidos tuvo lugar el pasado domingo. Mientras el planeta fútbol estaba  pendiente del clásico del fútbol inglés, el Kilmarnock recibía al Celtic en Rugby Park. Los Killies, que sufrieron de lo lindo la temporada pasada para mantener su plaza en la máxima categoría, venían de dos victorias consecutivas frente a Aberdeen y St. Mirren, colocándose en la zona media-alta de la tabla con seis puntos en cuatro jornadas. Enfrente, un Celtic que la jornada anterior goleó con facilidad al Hearts en Celtic Park. En ese partido se produjo el debut del último fichaje de los Bhoys, el delantero irlandés Anthony Stokes. Tras una dura negociación con el Hibernian, el fichaje se consumó el último día del mercado por una cantidad cercana a las 800.000 libras. En su primer partido, aunque no marcó, dio la asistencia del primer gol, obra de James Forrest, y demostró una movilidad mayor que la del cuestionado Samaras. Sin embargo, en su segundo partido marcó el gol que culminó la remontada frente al Kilmarnock en un partido que se puso cuesta arriba muy pronto para el Celtic tras el tempranero gol del delantero Killie Connor Sammon y la lesión de Paddy McCourt, sustituido por Stokes. En el partido de Copa de la Liga frente al Inverness, cerró la goleada con dos tantos en el último cuarto de hora de partido. 


Tras los malos resultados de la pasada temporada, el Celtic realizó algunas contrataciones interesantes con el objetivo de que los hombres dirigidos por Neil Lennon recuperaran el trono de la SPL y volvieran a la fase de grupos de la Liga de Campeones. El segundo objetivo se volatilizó rápidamente tras la hecatombe en la tercera ronda previa frente al Sporting de Braga. Ello hizo que los Hoops aceleraran las contrataciones de los defensas Daniel Mastjorovic y Emilio Izaguirre, debido a la debilidad defensiva mostrada frente al Braga. Sin embargo, fue el batacazo en la previa de la Europa League frente al Utrecht, que dejaba al Celtic fuera de las competiciones europeas, lo que desencadenó el fichaje de Anthony Stokes.

El jugador irlandés se formó en la cantera del club dublinés Shelbourne F.C. Sus buenas actuaciones le hicieron fichar, con 15 años, por el Arsenal, formando parte de su equipo reserva. Stokes hizo su debut con los gunners en 2005 en un partido de la Carling Cup frente al Sunderland. Aún así, su despegue definitivo tuvo que esperar a la siguiente temporada, en la que fue cedido por el Arsenal al Falkirk. En su primera temporada en Escocia obtuvo unos números espectaculares, anotando 16 goles en 18 partidos y siendo el primer jugador de la historia de la SPL en anotar dos hat-tricks consecutivos. Estos buenos resultados, unidos a su juventud, hicieron que el Sunderland pagara al Arsenal dos millones de libras en 2007 para hacerse con los servicios del delantero de Dublín. Sin embargo, su bajo rendimiento (tan solo 3 goles en 36 partidos) y sus problemas con el entonces entrenador Roy Keane hicieron que tuviera que marchar cedido en la temporada 2008-2009 al Sheffield United primero y después al Crystal Palace, ambos del Championship, anotando un solo gol en toda la temporada.






Tras su mala experiencia en el fútbol inglés, Stokes decidió regresar al norte, el lugar donde un día fue grande. Los Hibs de Edimburgo se hicieron con sus servicios, pagando un traspaso de medio millón de libras, donde se reencontró con su entrenador en el Falkirk, John Hughes. En Easter Road, Stokes volvió a recuperar las buenas sensaciones perdidas tras su paso por Inglaterra, anotando 22 goles en 40 partidos y contribuyendo al cuarto puesto de su equipo al final de la temporada. Además, su gol frente al Rangers queda para la historia, al convertirse en el gol más rápido de la historia de la liga, anotando a los 12 segundos de inicio del partido.





Tras su llegada al Celtic, la afición de los Celts lo ha recibido con la esperanza de que pueda mejorar los resultados del griego Samaras, y muchos ven ya en la sociedad con su compatriota Daryl Murphy la delantera ideal de su club y de la selección irlandesa. Con solo 22 años tiene un gran futuro por delante, y si continúa su progresión con los católicos de Glasgow puede y debe devolver al Celtic al lugar que le corresponde por tradición e historia, al igual que la posibilidad de labrarse una carrera internacional que sin duda, por sus cualidades, será muy exitosa.